6-1: Ridículo

 

ESPAÑA-FÚTBOL-LIGA-PRIMERA DIVISIÓN

Ni más menos, y por mucho que Chaparro insista en negarlo y en pedir disculpas. La actuación del Betis en el Santiago Bernabéu no merece otro calificativo.

Sin duda, estamos hablando de uno de los peores partidos que se le recuerdan al Betis en mucho tiempo. Y no ya por errores puntuales, escasez de plantilla o falta de calidad en algunos de sus hombres. Lo que más enfureció a los dos mil seguidores béticos que animaron y dieron color a las gradas del estadio madridista tras recorrese 600 kilómetros es lo de casi siempre: la actitud.

Una actitud impropia no ya de futbolistas de primera división, sino de cualquier profesional que se precie en cualquier ámbito.

Que a uno no le salga bien su trabajo puede ser asumible, que no le dé la gana de hacerlo es bien diferente. Y en eso, como en tantas otras cosas, la plantilla del Betis (con su entrenador a la cabeza) deja mucho que desear.

Independientemente del resultado y del rídiculo que supone que un Madrid en crisis (hasta la llegada de los de Chaparro) le haga seis goles en cuarenta y cinco minutos y en exactamente seis llegadas, la imagen del plantel denota una problemática más profunda y que quizás debería empezar a cortarse de raíz.

Después de ganar en el Sánchez Pizjuán tras doce años y lograr un más que meritorio empate frente al Barça, Chaparro ha vuelto a dilapidar todo su crédito para volver a situarse en la cuerda floja.

El club debe hacer saber, y con urgencia, tanto al preparador de Triana como a sus pupilos, que espectáculos como el del Sábado no son admitidos en este club. Por afición, por historia y por presupuesto.

No es admisible que una plantilla bien reforzada y en la que se han invertido 30 millones de euros en fichajes, se caiga escandalosamente cada dos por tres.

Sin duda, dice mucho de la profesionalidad de los jugadores (otro día analizaremos algún caso concreto), pero también de la capacidad de gestión y dirección de su técnico.

Perder en el Bernabéu entra dentro de lo imaginable e incluso asumible. Hacer el ridículo, nunca más.

Los deberes sin hacer

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Que los árboles no nos impidan ver el bosque. El hecho de que, por primera vez en mucho tiempo, el Betis haya acertado en la mayoría de sus fichajes y haya invertido de una forma acorde al nivel y las necesidades del club, no significa que todo haya cambiado en cuestión de meses. Al menos, todo lo que tenía que cambiar. Si el Real Betis Balompié era hace apenas ocho meses una institución con un funcionamiento obsoleto y unas infraestructuras completamente arcaicas, hoy en muchos aspectos, lo continúa siendo. Si no, no es explicable que a estas alturas de la temporada se pongan encima de la mesa dos problemas que deberían haberse resuelto muchos meses atrás. ¿Cómo es posible que dos de los pesos pesados del vestuario y, probablemente, los dos hombres más importantes hasta ahora de la plantilla verdiblanca queden libres el próximo 30 de junio? Uno de ellos, ni más ni menos que el capitán, Juanito; el otro, el artífice de las pocas alegrías béticas  de los últimos tiempos, Edu. 

La falta de planificación se demuestra en situaciones como éstas. En el hipotético caso de que la dirección deportiva no contase con éstos jugadores para su proyecto de futuro, hubiera sido mucho más positivo para el club buscarles una salida anterior a dos futbolistas con mercado y que podrían haber aportado beneficios económicos.

Si, por el contrario, se trata de la tan manida técnica negociadora de Lopera que intenta forzar la cuerda hasta el final por un manojo de euros, como tantas otras veces, puede acabar saliéndole mal. Parece que el Atlético de Madrid lo tiene hecho con Juanito, y a Edu no tardarán en salirle novias una vez vuelva a los terrenos de juego.

Lo peor, como casi siempre que se habla del dueño del Betis, son las formas. No es concebible que el capitán del equipo y su buque insignia se marchen sin que el club muestre el más mínimo esfuerzo por retenerlos. Algo parecido a lo que se le hizo a Don Lorenzo Serra Ferrer.

Sevilla 1-2 Betis: La de cal, en el mejor sitio

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Disculpad la ausencia de los últimos días, sin duda, unos de los más felices de los últimos tiempos para la parroquia verdiblanca. Vuelvo a estar operativo, si bien no ya para, como es habitual, exponer la crónica del encuentro, sí para rememorar momentos que tardarán en olvidarse, por medio de algunos documentos interesantes. De momento, y hasta que el blog decida volver a hacerme caso (quedan pendientes audios y videos del derby), habrá que conformarse con la foto.

El comentario de Verdiblog: Oliveira, ¿punto de inflexión?

A partir de ahora, cada semana intentaré “alimentar” esta pequeña sección que acabo de crear y que lleva por original título “El comentario de Verdiblog”. Permitidme esta pequeña licencia, fruto de la “deformación profesional”.

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Resumen del partido Betis 2 – Getafe 2

 
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Foto: muchodeporte.com
Pincha aquí para ver el resumen

2-2: El eterno debate entre el remedio y la enfermedad

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Foto: alfinaldelapalmera.com

Que el Betis se ha hundido es ya una realidad. Aún no en la tabla, pero sí en todo lo demás. Hoy, de nuevo, más de lo mismo. Desde hace un par de meses, este equipo no da señales de vida. No sólo es que no gane a nadie, es que cada vez da menos sensaciones de poder hacerlo. E, insisto, el proyecto no estaba pensado para ésto.
El juego ante el Getafe no ha sido diferente al de las tardes de Mallorca, Recreativo, Málaga… Lo que pasa es que, casi sin buscarlo, los béticos se encotraron con dos goles (un regalo azulón y un buen tanto de Mark González), en los primeros nueve minutos de partido, y ni aún así fueron capaces de amarrar la victoria. Mal en defensa, con los centrocampistas de referencia (Emaná y Aurelio) borrados del mapa y, como siempre, con un ataque de punta roma. Quizá hoy la única buena noticia para la hinchada verdiblanca sea el propio Mark González, isla de calidad y actitud en un plantel carente de ambas cosas.
En el segundo tiempo y tras la expulsión de Juande (jugador no apto para la primera división) antes del descanso, el Betis y su entrenador cavaron su propia fosa. Paso atrás y cambios esperpénticos, combinado perfecto que regaló el empate a los de Víctor Muñoz. Chaparro decidió quitar a Mark González y dar entrada a Rivas (jugador no apto para la primera división), para colocar en el centro del campo a Arzu. El resultado: el central se comió la internada de Uche en el primer gol, y concedió un penalti en los minutos finales que, de no ser por Ricardo, hubieran supuesto una nueva derrota.

Ante este panorama, quizás lo más normal sería cesar a un entrenador al cual se le ha caído el equipo de forma escandalosa, y que ni mucho menos está sabiendo sacar todo el partido presupuesto a un plantel confeccionado para otras cosas. Pero aquí entramos en el citado debate entre el remedio y la enfermedad. Si la solución a los problemas de este Betis se llama Víctor Fernández (al parecer Lopera ya habría hablado con él y estaría todo apalabrado a falta de encontrar el momento oportuno), las dudas sobre el posible relevo en el banquillo bético aumentan de forma exponencial. Como muestra, un botón: El Real Zaragoza descendió el año pasado con Fernández como entrenador la mayor parte del campeonato y con hombres como Sergio García y Oliveira (ambos hoy en el Betis) en su plantilla. Lagarto, lagarto.

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