
Foto: Diariodesevilla.es
Fue Caffa a pase de Rodri y a escasos 15 minutos del final. Uno a cero y gracias. Gracias a la Unión Deportiva Las Palmas, que no está sobrada ni de calidad ni de ambición. Y gracias también al árbitro: En el descuento, Juande (sí, el mismo que duró 27 segundos en el campo en el partido frente al Celta), decidió derribar a Armiche dentro del área en una jugada sin aparente peligro para Goitia.
Lo positivo, el resultado y Emaná. El camerunés ha decidido que este 29 de noviembre comience para él el campeonato. Bienvenido a la causa, Achille.
Y justo es reconocer que la salvaguarda de los muebles no era tarea sencilla en esta gris tarde. Frío, lluvia, 35 días sin ganar, manifestación en la puerta y estadio completamente desangelado. Aún así, tres puntos que evitan (¿aplazan?) la apertura definitiva de la caja de los truenos.
Dentro de 72 horas se jugará la baza de los optimistas estas últimas semanas de intensa crisis. Otros tres puntos en juego ante el Villarreal B. Igual de trascendentales que los de esta tarde. Si se ganan, a un partido del ascenso. Ojo, si lo que contamos el miércoles no es una nueva victoria, los de Tapia continuarán perdidos en mitad de este árido desierto de penurias llamado Segunda División.

Foto: Diario de Sevilla
El Betis se encuentra en la situacíón más delicada que ha vivido en décadas. Probablemente los más veteranos tengan en el recuerdo imágenes del equipo de las trece barras disputando encuentros en la Tercera División del fútbol español. Pero para buena parte de las generaciones más jóvenes de aficionados este Betis es el más triste recordado desde la época de los Kasumov, Kobelev, Tab Ramos, Merino II, Cucleta…
Y hablo de un concepto que va más allá de la ya de por sí vergonzosa consideración de que milite en Segunda. En el anterior paso por el purgatorio, el equipo siempre se mostró como uno de los gallitos de la categoría y defendió su condición de uno de los grandes favoritos al ascenso con pundonor y dignidad.
Ahora, y tras 13 jornadas disputadas, el Betis se encuentra sumido en la más profunda de las miserias. El delito no es que me milite en La Liga Adelante. Es que lo hace sin pena ni gloria, como uno más, sin ser mejor que nadie, en la medianía de la clasificación y más cerca del descenso que del ascenso.
A partir de ahora, y por la salud de todos, más vale pertecharse de grandes dosis de resignación y paciencia. Este equipo tiene más pinta de emular casos como los de Celta, Real Sociedad, Spórting o Tenerife, que situaciones anteriores vividas por el propio Betis y en las que fue capaz de enderezar el rumbo a las primeras de cambio.
PD: ¿De verdad alquien piensa que la solución pasa por echar a Tapia?

Miles de aficionados béticos en las gradas del Carranza (Foto: Diario de Sevilla)
No dio la talla. El Betis se dejó dos puntos en el descuento en el Ramón de Carranza y volvió a minar una vez más (¿alguien recuerda cuántas van?) la moral de su incondicional e inmerecida hinchada. De nuevo la masa verdiblanca ganó la partida al elenco de jugadores que saltaron al césped.
Porque el Betis, por historia, por ciudad y por teórica plantilla, debe ganar el 80% de los partidos que dispute ante rivales del nivel del Cádiz. Pero sobre todo, porque contaba con el aliento de más de 3.000 aficionados en las gradas del feudo cadista. Una afición capaz de demostrar cotas de fidelidad difílmente imaginables en cualquier otro ámbito de la vida.
Cada día parece más claro que esta travesía será larguísima, casi eterna. Sobre todo si las victorias no pasan a convertirse pronto en nuestro pan de cada día. A pesar del chasco, la mejor noticia sigue siendo la escasa calidad de la categoría y que el resto de rivales casi no superan en regularidad a los béticos (excepción hecha del honorabilísimo Cartagena). Está a tres puntos de puestos de ascenso y con un partido menos. Los dos próximos encuentros son en casa (Celta y Villarreal B). Marchando un seis de seis.