No hay muchas explicaciones que dar a lo que se vio anoche sobre el césped del Ono Stadi, entre otras cosas, porque ni siquiera los protagonistas supieron o quisieron darlas después del encuentro. El Betis, sin más, decidió tirar la mitad de sus posibilidades de colarse en unas semifinales de la Copa del Rey. Lamentable la imagen de los verdiblancos, que más allá de las enormes carencias que atesoran como conjunto de fútbol, ni siquiera pusieron sobre la cancha el requisito mínimo imprescindible de todo aquel profesional que se precie: las ganas de hacer su trabajo.
Con ese panorama, la calidad brillando por su ausencia, la intensidad olvidada y el entrenador perdiendo a pasos agigantados todo el crédito acumulado ante la afición, el partido se fue.Y se fue con derrota por uno a cero, pero pudo hacerlo por más a poco que Keita, Varela o Scaloni hubieran afinado su punto de mira. Al Mallorca, un equipo que las va a pasar canutas para mantener la categoría en Primera División y que también reservó a muchos de sus titulares para la Liga, le bastó con casi nada para encarrilar la eliminatoria. Hombres como Emaná, Juanito, Melli, Juanma o Rivera deberían hacerse mirar actuaciones como las de anoche, muy lejos de la altura de la camiseta que visten. Digo yo que algo tendrá también que ver Chaparro en todo ésto, un hombre que parece asistir atónito a la descomposición de un grupo que lleva al Betis cuesta abajo y sin freno, que no vence, y ya tampoco convence. Es cierto que los partidos se decantan por las acciones y actitudes de los futbolistas. No lo es menos que esas actitudes comienzan a forjarse en el vestuario, y el entrenador dejó sin vestir de corto a cuatro de sus mejores hombres. No sé si la gente entenderá que se guarden las mejores armas para la Liga, una guerra ya perdida desde hace meses. Próximo miércoles a las nueve de la noche, última parada para subirse a una temporada que de nuevo comienza a esfumarse, a acercarse al fiasco. Otro más.
Así lo ha afirmado hoy el presidente del Betis en diversos medios de comunicación. Al parecer, todos los rumores que se vienen sucediendo en los últimos días sobre la posible vuelta de Ricardo Oliveira a las filas verdiblancas, tienen su origen en un hecho cierto: el dueño del Betis se ha puesto en contacto personalmente con el delantero brasileño para conocer su posición. Y, según lo dicho por León, no ha sido el único. El presidente dice que también lo han llamado Manuel Momparlet e incluso el propio Chaparro. Por otro lado, Oliveira también reconoció ayer que no le haría ascos a un hipotético retorno. Por tanto, ¿todo hecho para que vuelva a vestir de verdiblanco antes del 30 de enero? Nada más lejos de la realidad. El Zaragoza, que pagó el pasado verano 10 millones por su ariete al Milán, pide ahora 15 kilos por él, y Lopera ni de lejos, estaría dispuesto a llegar a esa cifra. El club sigue peinando el mercado en busca de un punta, veremos quién termina recalando en las filas del Real Betis Balompié…
Importantísimo partido el de esta noche en el Ono Stadi. Después de una primera vuelta decepcionante en Liga, que prácticamente imposibilita cualquier opción de éxito este año, la Copa se ha convertido en la gran esperanza verdiblanca. A priori, el conjunto de Heliópolis tiene argumentos futbolísticos suficientes como para eliminar a un Mallorca en una posición liguera más complicada que nunca. Pero el rendimiento de los de Chaparro no ha sido el idóneo en las últimas fechas, ni incluso frente al modesto Real Unión de Irún en la anterior eliminatoria. Además, a las bajas de largo recorrido como Edu, Mark González y Odonkor, se suman para este choque las de Capi y Pavone, lesionados el Domingo en Zorrilla, y las de los no convocados Nelson y Fernando Vega. El entrenador va a dar descanso de inicio además a hombres como Mehmet Aurelio y Sergio García. Por tanto, la alineación podría ser la siguiente: Ricardo, Ilic, Juanito, Melli, Monzón; Arzu, Rivera, Emaná; Damiá o Diego Segura, Xisco y Juanma.
Las informaciones que llegan desde Sevilla apuntan a que el entrenador del Real Betis Balompié podría estar hoy más cuestionado que nunca tras el partido de ayer. Y no precisamente por la imagen del equipo, masacrado arbitralmente sobre el terreno de juego por un nefasto Turienzo Álvarez, y que incluso mereció ganar con nueve hombres sobre el campo. Paco Chaparro puede situarse en el disparadero porque la de ayer se suma a una ya preocupante racha de derrotas que sitúan al Betis a tan sólo tres puntos del descenso y, sobre todo, porque sus últimas decisiones podrían dinamitar la paz de un vestuario ya tocado psicológicamente. Al parecer, al enfado lógico de ayer de un futbolista como Xisco que protestó por ser sustituido en el minuto 88 de partido después de haber ingresado en el mismo en el 62, el técnico verdiblanco ha reaccionado echando gasolina al fuego. Tras el encuentro, y con el calentón de una derrota injusta en el descuento, la reprimenda al jugador fue pública y notoria por haber mostrado su descontento con el cambio, algo que enfureció aún más a un Xisco, que encontró el respaldo de compañeros como Babic y Juanlu, dos descartes de Chaparro, que no dudaron en enfrentarse con él en el vestuario. Hoy, el mister ha solicitado al club que los tres jugadores sean apartados de la primera plantilla, algo que está por ver si aceptará Lopera. Quizás, en un momento tan delicado deportivamente para el Betis tras cuatro derrotas consecutivas en Liga, y con el club no demasiado entusiasmado con la figura del entrenador, Chaparro debería evitar meterse en jardines como éste. Tal vez, todo podría haberse solucionado hoy, ya en frío, con una charla del mister a solas con el extremo mallorquín en la que se hubieran dejado claras las posturas. Y a otra cosa.