1-0: El Betis pone rumbo directo al descenso
Cuarta derrota consecutiva del equipo de Nogués. Esta vez ante un Athletic de Bilbao plagado de suplentes tampoco consiguió rascar punto alguno. A pesar de que los resultados de sus perseguidores no fueron del todo negativos, su racha de derrotas lo mantiene a un partido del abismo y metido de lleno en la lucha por evitar el descenso.
Foto: Félix Ordóñez
Cero puntos de doce en las cuatro últimas jornadas y cuatro que conseguir de los últimos nueve en juego para mantener la categoría. Ésa es la ecuación. Si aún así quedan optimistas por estos lares que cojan el altavoz y nos lo expliquen al resto.
Tras una temporada de bandazos, el Betis parece querer aprovechar el tramo final de Liga para cavar su propia fosa a medida. Porque nadie negará, a estas alturas, que esta película ya se ha visto por Heliópolis y que, por tanto, el final es bien conocido.
Paralelismos diábolicos
El entrenador que comienza la temporada es destituido por bajo rendimiento (Griguol/Irureta/ Chaparro); se contrata a un nuevo técnico que, tras un comienzo esperanzador, también se muestra incapaz de sacar a flote al equipo (Hiddink/Luis Fernández/Nogués); sobre la campana, golpe de timón a la desesperada (Hadzibegic, Chaparro, ¿?) y moneda al aire para evitar el descenso.
En el año 2000 salió cruz: el Betis bajó a Segunda; hace dos temporadas Chaparro y Edú obraron el milagro a media hora del final de la Liga y salió la cara de la moneda . ¿Y éste año? De mantenerse el rumbo, quizá ni la suerte sea suficiente.
Porque este equipo ha vuelto a demostrar que incluso desprecia la suerte. La de un calendario que ha querido ponerle enfrente a un pseudo-Athletic de Bilbao repleto de suplentes y con la mente en Valencia para que pudiera finiquitar la temporada.
Algunos hablan ya de que quizás un descenso suponga la catarsis necesaria para que éste club sea otro. Yo me niego a contemplar que un fracaso deportivo de ese calibre pueda suponer beneficio alguno. Eso sí, desde el punto de vista del mero espíritu deportivo, se empieza asimilar ya el merecimiento adquirido por este colectivo de directivos, técnicos y jugadores fracasados de bajar de una vez por todas a Segunda División.
El que crea y sepa, que rece. El resto continuaremos asistiendo a las últimas y negras páginas de esta crónica de una muerte más que anunciada.





















