Category: Sin categoría

1-0: El Betis pone rumbo directo al descenso

Cuarta derrota consecutiva del equipo de Nogués. Esta vez ante un Athletic de Bilbao plagado de suplentes tampoco consiguió rascar punto alguno. A pesar de que los resultados de sus perseguidores no fueron del todo negativos, su racha de derrotas lo mantiene a un partido del abismo y metido de lleno en la lucha por evitar el descenso.

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Foto: Félix Ordóñez

Cero puntos de doce en las cuatro últimas jornadas y cuatro que conseguir de los últimos nueve en juego para mantener la categoría. Ésa es la ecuación. Si aún así quedan optimistas por estos lares que cojan el altavoz y nos lo expliquen al resto.

Tras una temporada de bandazos, el Betis parece querer aprovechar el tramo final de Liga para cavar su propia fosa a medida. Porque nadie negará, a estas alturas, que esta película ya se ha visto por Heliópolis y que, por tanto, el final es bien conocido.

Paralelismos diábolicos

 El entrenador que comienza la temporada es destituido por bajo rendimiento (Griguol/Irureta/ Chaparro); se contrata a un nuevo técnico que, tras un comienzo esperanzador, también se muestra incapaz de sacar a flote al equipo (Hiddink/Luis Fernández/Nogués); sobre la campana, golpe de timón a la desesperada (Hadzibegic, Chaparro, ¿?) y moneda al aire para evitar el descenso.

En el año 2000 salió cruz: el Betis bajó a Segunda; hace dos temporadas Chaparro y Edú obraron el milagro a media hora del final de la Liga y salió la cara de la moneda . ¿Y éste año?  De mantenerse el rumbo, quizá ni la suerte sea suficiente.

Porque este equipo ha vuelto a demostrar que incluso desprecia la suerte. La de un calendario que ha querido ponerle enfrente a un pseudo-Athletic de Bilbao repleto de suplentes y con la mente en Valencia para que pudiera finiquitar la temporada.

 Algunos hablan ya de que quizás un descenso suponga la catarsis necesaria para que éste club sea otro. Yo me niego a contemplar que un fracaso deportivo de ese calibre pueda suponer beneficio alguno.  Eso sí, desde el punto de vista del mero espíritu deportivo, se empieza asimilar ya el merecimiento adquirido por este colectivo de directivos, técnicos y jugadores fracasados de bajar de una vez por todas a Segunda División.

El que crea y sepa, que rece. El resto continuaremos asistiendo a las últimas y negras páginas de esta crónica de una muerte más que anunciada.

Que lo ganen todo

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Foto: cadenaser.com

Sé que este espacio está destinado a ser ocupado con reflexiones sobre el Betis, pero sus aficionados, como amantes del fútbol, no podemos mantenernos ajenos a todo lo que rodee a este deporte.

Por eso lanzo un deseo: Que el Barça lo gane todo.

Al margen de la fidelidad irracional a unos colores que lleva a sentirse de un equipo pase lo que pase, sin saber muy bien por qué o desde cuándo, alguna vez uno se vuelve un seguidor repentino de otro conjunto en situaciones muy concretas.

De repente, uno se sorprende en un bar abrazado a sus amigos celebrando un penalti a favor del Villarreal en una semifinal de Champions. O animando al Getafe en Europa. O gritando los goles del Espanyol en una final de la UEFA. O aplaudiendo como un pasmarote al Barcelona en el Bernabéu, sólo en el salón de su casa.

El partido del sábado fue como ver a Nadal, y no lo digo por el set. Me refiero a la expresión máxima de belleza en un deporte. Rafa es el número uno del mundo, al igual que el Barça. Pero más que sus resultados, los hace grandes la forma de conseguirlos.

El fútbol debe rendirse a la belleza y hacer de los resultados de este equipo algo tan grande como ya lo es su fútbol. Que siga el espectáculo esta noche en Stamford Bridge. Que visca el fútbol, y que lo ganen todo. Por aquí seguiremos gritando Viva er Beti manque pierda.

0-2: El Betis bajará a Segunda

Otro partido horrendo del Betis y enésima derrota de la temporada en casa. Volvió a regalar muchos minutos al rival hasta ir por detrás en el marcador. A pesar del nefasto juego, tuvo ocasiones para empatar e incluso el árbitro le quitó un penalti claro de Ujfalusi. La afición estalló contra los jugadores y contra Lopera.

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Foto: Antonio Pizarro

No es fácil escribir cada semana sobre el Betis y no repetir argumentos, críticas o desilusiones. Sobre todo, cuando el panorama es idéntico temporada tras temporada hasta completar el cuarteto de despropósitos.

Por empezar de otra manera, ahí va un vaticinio: está claro que el Betis bajará a Segunda. Si tiene mucha suerte, no este año. Pero bajará. La conclusión resulta evidente si logramos apartar por un segundo la vista del día a día de la competición y hacemos balance de su evolución. Cada año rozando la tragedia, cada año peor gobernado, cada año con menos alma.

El Betis es a día de hoy un club en descomposición llevado a esta situación por quien lo rige. Sin cabeza visible, sin directivos de peso, sin organigrama técnico, sin planes de futuro y con una plantilla de jugadores encantados de permanecer unos cuantos años de excedencia en una ciudad incomparable, con unos sueldos privilegiados y ni la más mínima presión por competir.

Bajará a Segunda porque Lopera jamás abandonará su puesto, y jamás dejará de gestionar de la forma en que lo hace porque no conoce otra.

Después  están Juanito, Melli, Nelson, Oliveira, Odonkor, Forlán, el larguero, Álvarez Izquierdo y el tío de las salchichas. Pero para qué centrarse en los detalles si el análisis trasciende a una mera jornada.

Parte médico: A un partido del descenso. Cuatro jornadas por delante. Los de atrás apretando. Espera el “amigo” Caparrós.

Acaba con ésto Betis

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Hace muchos meses que ésta se convirtió en la cuarta temporada consecutiva de fracaso para el Betis y, desde hace semanas, lo que su gente espera es la confirmación de que, al menos, no acabe en tragedia. Igual que el año pasado. Y el anterior. Y el otro. Y el otro.

Lo que pasa es que a éstas alturas ni mucho menos éso está confirmado. Lo que le ocurre a este equipo podría ser denominado algo así como la suficiencia de los mediocres. Es decir, la falta de categoría de los mejores, y la falta de intensidad de los que suplen sus carencias con entusiasmo. O lo que es lo mismo, el combinado perfecto que hizo que equipos como Atlético, Zaragoza, Real Sociedad o el propio Betis pegasen el segundazo en su día.

Desde luego está claro que esta plantilla ha tenido la capacidad de desilusionar por completo a su gente desde hace mucho tiempo. Pero hoy vuelven a tener la oportunidad en su casa de finiquitar la temporada y evitar infartos de última hora, para tener además tres jornadas en las que hacer lo que acostumbra y place a este elenco de “profesionales”: deambular por los terrenos de juego.

Enfrente el Atlético. Un equipo al que muchos encuentran paralelismos con el Betis. Salvo un matiz insignificante: 15 puntos los diferencian en la tabla. Casi nada.

Menos mal que a los amantes de este deporte y a sufridores de clubes como éste nos han regalado una terapia llamada FC. Barcelona. Visca el fútbol.

2-3: Nogués trae la fortuna y la victoria

El Betis consigue una victoria dos meses después. Un gol de Edú y dos de Emaná hicieron bueno el refrán sobre el debut del entrenador. Se sitúa ahora a cuatro puntos del Recreativo de Huelva, que continúa marcando el descenso.

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A simple vista, no es demasiado lo que ha cambiado en este equipo tan sólo cinco días después de producirse el relevo en el banquillo. Fallos bajo los palos que cuestan goles, defensa infame y un equipo a merced de su rival durante demasiados minutos del primer tiempo. Pero es evidente que algunas cosas han sido diferentes en el primer Betis de José María Nogués respecto al de su antecesor. Lo primero, el marcador. Con Chaparro este equipo se había olvidado de ganar y hoy sí lo hizo. Lo segundo, la implicación y el rendimiento de algunos de los hombres clave del equipo. Y algo no menos importante que hasta ahora también daba la espalda: la fortuna.

Arranque desolador

El comienzo del partido no pudo ser más negativo para el Betis. El conjunto cántabro salió con varias velocidades más que su adversario al terreno de juego y, para colmo, se encontró con un gol tempranero. Minuto 4 de partido, saque de córner atrás que engancha Luccin desde fuera del área y balón que se traga Casto. Por enésima vez en la temporada, uno de los dos porteros ponía cuesta arriba el encuentro para su equipo.

Los siguientes minutos vinieron a confirmar las sensaciones iniciales. El Rácing controlaba la pelota, la tocaba y creaba peligro en cada llegada al área rival. Por el contrario, el Betis evidenciaba los mismos errores de toda la temporada: multitud de pérdidas de balón y, sobre todo, una inseguridad defensiva que podía condenar definitivamente al equipo en cualquier momento.

Apareció la calidad

Pero en ésas llegaron dos chispazos de calidad arriba. El primero en el minuto 19: Mark González completa una buena internada por su banda poniendo un balón al corazón del área que remata  Edú al fondo de las mallas. A partir de ahí el Betis no mejoró su imagen, pero volvió a ver puerta antes que su rival. En el minuto 28 Emaná culminó una gran jugada personal ante el portero tras dejar atrás a tres rivales. Pero si la calidad ofensiva del Betis conseguía darle la vuelta al electrónico, su defensa volvía a lastrar al equipo. Antes del descanso y de nuevo en un córner, nadie fue capaz de evitar el remate de Zigic que estableció las tablas al descanso.

Bien arriba; mal atrás

Tras la reanudación variaron las tornas. El Betis salió mejor, con el control del balón, creando juego y fabricando ocasiones. Fueron sin duda los mejores momentos del partido, en los que se gestó la victoria. Y gracias, en gran medida, a la actuación de cuatro hombres que resultaron clave. Los reaparecidos Capi y Edú, y los dos mejores jugadores sobre el campo: Mark González y Emaná que, casualidad o no, rindieron a un nivel muy superior al mostrado durante la era Chaparro.

Precisamente sería el camerunés el que inclinaría de nuevo la balanza a favor de los béticos. Tras recibir un magnífico pase en profunidad de Capi encaró al guardameta local, que no tuvo otra opción que derribarlo para impedir el tanto. Tarjeta roja directa y partido de cara para el Betis, que además volvería a adelantarse en el marcador tan sólo tres minutos después mediante el décimo gol de Emaná en Liga.

Desde ese momento todo pudo pasar. Por un lado, ocasiones claras para el conjunto de Nogués que bien pudo sentenciar el encuentro. Por el otro, permanente sensación de peligro a poco que los rancinguistas merodeaban el área de Casto. Incluso pudo llegar el empate en el último suspiro del encuentro. Pero a la llegada de Nogués se han sumado la del aire fresco, la fortuna y la victoria. Que sea por mucho tiempo.

Chaparrín Colorado, este cuento se ha acabado

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Puede que el Betis se vaya a Segunda División a final de temporada. Un desenlace que en todo caso demostraría la inutilidad de la decisión adoptada. Decisión arriesgada por tanto, que sin embargo no rebaja el grado de obligatoriedad de la misma.

En la “era Lopera”, y tras el ascenso a Primera en 1994, el Betis ha descendido una vez y rozó la tragedia otra. El año del descenso (temporada 1999-2000), no se cesó a Guus Hidink hasta que quedaban dos jornadas para el final de Liga. Llegó Hadzibegic, pero demasiado tarde.

Hace dos temporadas la historia estuvo a punto de repetirse. Se aguantó a Luis Fernández hasta una jornada antes del final del campeonato. Sobre la campana, Edu y el propio Chaparro salvaron al Betis en el Sardinero.

Moraleja: Aunque las prisas nunca son buenas consejeras y el dueño del Betis tiene demostrada su capacidad de paciencia con los entrenadores que, entre otras cosas, le lleva a evitar disparates como los vistos este mismo año en Pamplona o Soria, la inacción también condena a equipos.

Parece acertada además la medida de que sea el entrenador del filial y no un “forastero” el encargado de salvar el barco. La cantera tiene la misión de proveer al primer equipo de todos los recursos que resulten necesarios, incluyendo el cuerpo técnico.

Que no haya entrenado nunca en Primera no tiene por qué ser un hándicap, según lo comprobado con hombres como Guardiola o Jiménez. El único hándicap de ésta plantilla se encuentra incrustado en el propio vestuario, y no es otro que el conformismo autodestructivo del que todos parecen contagiarse nada más cruzar las puertas del club.

A Chaparro, el agradecimiento y la crítica: Un hombre de club que realizó un gran trabajo en los escalafones inferiores y que salvó en dos ocasiones del descenso al primer equipo. La crítica le llega por no haber sabido aprovechar la que sin duda ha sido la oportunidad de su vida. Su incapacidad como técnico de Primera no debería condenarlo, sin embargo, a salir del Betis de por vida. También demostró la visión y la capacidad de convicción necesaria hacia Lopera para reforzar de verdad la plantilla. Algo que nunca consiguió Momparlet, que ni siquiera en un asunto tan importante como el de cambio de técnico fue capaz de imponer su criterio.

Suerte Nogués, hará falta.

3-3: Chaparro lo salvó; Chaparro lo condena

Enésimo empate del Betis en lo que va de temporada. Tampoco supo ganarle al equipo más modesto de la categoría y al peor fuera de casa. Los verdiblancos se adelantaron con gol de Sergio García pero Aranda igualó el encuentro antes del descanso. En la reanudación llegó la locura: tres penaltis, tres expulsiones y reparto de puntos.

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Lopera debe hablar y tiene que hacerlo ya. El barco se hunde, eso está claro. El Betis no le gana a nadie: ni a los mejores, ni a los peores. Ni en casa, ni fuera. Ni con suerte, ni sin ella. Y el partido de hoy, con una segunda parte de auténtica locura, es buena muestra del estado actual del equipo.

El arranque fue esperanzador. Tras quince días sin fútbol en los que desde el vestuario se ha repetido hasta la saciedad el concepto “conjura”, tras la “marcha verde” de una afición sin igual (para lo bueno y para lo malo), y tras el tan solicitado cambio de sistema del entrenador, una vez más parecía que hoy sí. El equipo salió con fuerza, con ganas, presionando cada balón, rondando la portería numantina y, lo que es mejor, marcando. Era el minuto 9 y Emaná, tras una buena jugada, ponía el balón para que cabeceara Juanito atrás en el segundo palo y anotase a puerta vacía el mejor hombre hasta entonces en el campo: Sergio García.

El Betis murió con su gol

Y he ahí lo que es el Betis. Para lo que cualquier equipo supondría encarrilar un partido en casa y ante un rival netamente inferior, para los verdiblancos significó el principio del fin. El propio Sergio García se lesionaba en la celebración del gol, tenía que ser sustiuido por Edú, y el equipo en su conjunto dio un paso atrás que le llevó de nuevo al abismo. ¿Relajación? ¿Táctica? El caso es que hombres como Aranda, Nagore, Cisma, Dimas o Barkero comenzaron a tocar la pelota como tanto tiempo hace ya que no lo consiguen los de Chaparro. Volvieron a dejar en evidencia a una de las zagas más endebles de la primera división. Aranda igualó el partido ante la pasividad de la pareja de centrales y al descanso todo el trabajo continúaba sin hacer.

A partir de ahí, poca lógica se puede aplicar a lo que se vio en Heliopólis. El arranque volvió a ser del Betis, que incluso perdonó alguna ocasión clara de gol. Pero de nuevo duró muy poco. Fallos arriba, fallos en el medio y esperpento atrás. Nelson arrolló cual tren de alta velocidad a Aranda dentro del área: tarjeta roja y penalti que Barkero convirtió en el 1-2.

Ezquizofrenia final

La grada enfervoreció y arremetió contra los verdaderos responsables de la situación actual: cuerpo técnico y jugadores. Poco antes, Chaparro volvió a “cargarse” a Emaná para dar entrada a Capi, que consiguió la igualada cuando nadie lo esperaba a cinco minutos del final. Para rizar el rizo, con el tiempo cumplido el árbitro decidió dar una bolsa de oxígeno tanto al entrenador bético como a su equipo. Expulsión de Pavón y penalti que convierte Oliveira con el tiempo cumplido: 3-2.

Pero ni aún asi. Afrontar una competición tan larga como la Liga sin tener ningún portero de garantías en la plantilla cuesta puntos. Hoy, pasó otra vez. Ni más menos que en el minuto 95, Ricardo decidió darle un rodillazo a un contrario al borde del área. Expulsión, Melli de portero y empate.

No es momento de repetir el análisis tan manido de esta desastrosa temporada y sus principales responsables. Simplemente es el momento de hacer lo que debía estar hecho ya desde hace semanas. Chaparró salvó al Betis en dos ocasiones. Este año lo llevará a Segunda a menos que Lopera lo impida. El tiempo se acaba.

“Del uno al diez…”: El análisis de Verdiblog

Ponemos nota a los futbolistas del Real Betis Balompié tras el empate a uno ante el Deportivo de la Coruña.

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Ricardo.-  Una jornada más, un error puntual del portero le cuesta puntos al Betis. Cierto es que el gol del Deportivo se produjo en clamoroso fuera de juego, pero también que la jugada viene precedida de una cantada monumental del portugués. Una buena parada en el segundo tiempo lo salva del cero patatero. SU NOTA ES UN 1.

Nelson.- Aunque ha tenido días mejores, fue el hombre más correcto de la zaga. Sin embargo, sus subidas apenas crearon peligro, y en alguna ocasión tanto Lafita como Guardado lo pusieron en apuros. SU NOTA ES UN 4.

Melli.- Su característica principal sigue siendo la inseguridad. Cada balón que ronda la zona de defensa bética da la sensación de ser media ocasión de gol. Su NOTA ES UN 3.

Juanito.- Tampoco fue su día a pesar de que el Deportivo se mostró bastante romo en ataque. Pudo hacer mucho más para evitar el gol. Su NOTA ES UN 3.

Fernando Vega.- Muy mal partido del de El Arahal. Por la banda izquierda raramente se entiende con Mark González. En defensa tuvo uno de sus peores partidos. Auténtico coladero por el que llegó casi todo el peligro de los gallegos. Su NOTA ES UN 0.

Mehmet Aurelio.- En la tónica de siempre. El trivote lo sume en el más absoluto de los ostracismos. No corta, no crea, apenas hace cosas bien, pero tampoco mal. Su NOTA ES UN 3.

Arzu.- Bastante peor que en otras ocasiones. Pocas veces entregó el balón con criterio, ralentizó la circulación de la pelota y complicó jugadas en apariencia sencillas. Además, sus continuos gestos de descontento con el balón en los pies tampoco ayudaron a su equipo. Su NOTA ES UN 2.

Emaná.- Repitió los mismos errores de siempre, y tan sólo algunas de sus virtudes. Sigue pecando de individualista, sigue siendo anárquico y sigue perdiendo mil balones cada jornada. Pero no se esconde y mantiene chizpazos irregulares de calidad. De uno de ellos nació el pase del gol a Sergio, el cual lo salva del suspenso. Su NOTA ES UN 5.

Sergio García.- Un golazo y nada más. En la banda no aporta nada. Su NOTA ES UN 5.

Mark González.- Participó poquísimo y, cuando lo hizo, lo hizo mal. Su NOTA ES UN 1.

Oliveira.- Su misión debe ser decididir partidos aprovechando ocasiones. Hoy tuvo una clara y la falló. Su NOTA ES UN 0.

Damiá.- Su buen rendimiento es ya un recuerdo lejano, aunque hoy tuvo poco tiempo. Su nota es un 4.

Rivera.- Sin calificar

Monzón.- Sin calificar

1-1: A un punto

El Betis suma su sexta jornada consecutiva sin ganar. En Riazor, consiguió igualar el gol inicial en fuera de juego de Verdú gracias a un tanto de Sergio García. Tras la victoria de Osasuna, queda a un punto del descenso. Paco Chaparro fue expulsado.

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Definitivamente: Cuarto año consecutivo que el Betis peleará hasta el final de la temporada por no perder la categoría. Así de claro y de triste. Y no lo hará por el partido de hoy, discreto como tantos otros, y en el que pudo ganar y también perder. Lo hará porque el campeonato realizado ya puede calificarse de desastroso a la espera de poder evitar la tragedia.

Desastroso por muchas cosas, pero principalmente por la pésima gestión realizada por Francisco Chaparro de una plantilla que, a estas alturas, tan sólo suma un punto más que Osasuna y cuatro más que el Numancia (ruboriza comparar hombre por hombre estos planteles con el verdiblanco).

Pero si finalmente el barco acaba por irse a pique, la responsabilidad será compartida por quien permanece impasible viendo cómo sube el agua.

Primer tiempo igualado

Como una señal más de la falta de reacción desde el banquillo, la alineación volvió a ser la misma que en la de las últimas citas finalizadas con fracaso. Los primeros minutos fueron movidos, con el Deportivo buscando el gol y el Betis intentando aprovechar los contragolpes. Pero sería una jugada de ida y vuelta la que marcara el primer tramo del encuentro: Oliveira lanza un zapatazo desde fuera del área que pega en el larguero. El contragolpe acaba con el gol de Verdú en clamoroso fuera de juego (más de un metro) tras cantada de Ricardo.

A partir de ahí, si bien la imagen del Betis no era todo lo negativa de las últimas jornadas, eran los gallegos los que seguían manejando la pelota. En los de Chaparro, lo de casi siempre: inseguridad defensiva, balones para la conducción de Emaná (casi siempre eterna, sin frutos), Sergio perdido en una banda y Oliveira desasistido arriba.

Pero poco antes del descanso llegó el chispazo. Emaná sí acertó a meter un pase en condiciones a Sergio García, que se había venido al centro, y que batió a Aranzubía con un auténtico golazo.

Faltó ambición

A pesar de que el gol llegó en un buen momento y pareció dejar tocados momentáneamente a los deportivistas, el Betis no buscó la tan necesitada victoria en el segundo tiempo.

Sin mucho acierto, continúaban siendo los de Lotina los que tenían la manija del encuentro, mientras el Betis dejaba pasar los minutos sin conseguir dar más de tres pases seguidos.

Fallo de Oliveira y banquillo desquiciado

Pero he aquí las cosas del fútbol, que quiso regalarle a Oliveira la ocasión soñada para traer tres puntos de oro a casa…Y el brasileño volvió a fallar. El hombre llamado a marcar la diferencia, erró de nuevo un mano a mano frente al portero cuando todos ya cantaban gol.

Después, la locura se hizo dueña de un banquillo descabezado. Chaparro volvió a quitar a Emaná y Sergio García (ambos protestaron sus cambios) y dió entrada a Monzón y Rivera. Para colmo, entrenador y delegado del equipo fueron expulsados y, lo que es peor, el iraní Nekounam marcó en el minuto 92 el gol de la victoria de Osasuna. ¿A qué esperará Lopera para tomar la decisión que se antoja imprescinble para hacer posible la resurrección de este equipo? Precisamente porque las medidas de este tipo no deben tomarse al calor de un resultado en concreto, es el momento de ver la situación exacta del equipo: a diez partidos del final, a un punto del descenso.

0-0: Toca fondo

El peor Betis de la temporada vuelve a aparecer en casa en un choque considerado de final. No pasó del empate a cero ante Osasuna, uno de los rivales más flojos de la categoría. El descenso continúa a tres puntos. La afición pidió por primera vez en la temporada la destitución de Chaparro. 

ESPAÑA-FÚTBOL-LIGA PRIMERA DIVISIÓN

Hoy, probablemente, se ha acabado en Heliópolis un ciclo tan corto que quizás ni debiera ser definido así. Una etapa, en todo caso, que lamentablemente ha sido mucho más breve de lo que todos esperaban y de lo que la mayoría deseaba. Pero el fútbol, al fin y al cabo,  son números y los del Betis de Chaparro no dejan margen de maniobra.

Hoy el Betis volvía a jugarse la vida ante Osasuna, y lo hacía en casa, donde sólo ha ganado dos partidos en toda la temporada. Pero si hay algo que en este deporte tenga un peso equiparable al de los resultados son la sensaciones. Y las que dan los béticos son de equipo muerto. Literalmente.

Sin intensidad, sin ideas, sin chispa, sin frescura… Sin fútbol. ¿A quién aspira ganarle el Betis si no es capaz de hacerlo en su propio campo ante un rival paupérrimo como Osasuna?

Partido para olvidar, otro más, que deja en el paladar de los aficionados el amargor de que aquí parece que ya no hay capacidad de reacción. Y éso, tristemente, tan sólo tiene una salida.

Francisco Chaparro ha tenido el tiempo y los recursos necesarios para configurar un plantel y un proyecto que a estas alturas debería de tener una pinta bien distinta. No lo ha hecho, y la permanencia del club en primera división está en serio riesgo. Ha demostrado que sus capacidades futbolísticas no le dan para dirigir en la élite del fútbol, y ahora es el tiempo de los regidores del club.

Sólo un brusco golpe de timón a estas alturas puede insuflar algo de aire fresco a un vestuario roto en mil pedazos, bocazas, insolidario, engreído, acomodado y con el dudoso honor de haberse “cargado” a cuatro entrenadores en tres temporadas (cinco si se consuma la destitución de Chaparro).

El que ha sido artífice de la salvación las dos últimas temporadas y el que consiguió el pasado verano ilusionar con su idea de Betis a la hinchada verdiblanca, debe ahora asumir y responsablizarse del fracaso.

Más allá de lo que digan, los futbolistas han demostrado hoy con su actitud que no quieren a este técnico, y que con él poco van a cambiar las cosas de aquí a final de temporada. Una afición más que respetuosa y agradecida con Chaparro también lo ha entedido hoy así y por primera vez le ha pedido que se marche.

Por cierto, que dentro de la apatía que reinó el encuentro el Betis estrelló dos balones a los palos que podrían haber retrasado este entuerto ineludible alguna semana más. No fue así y todo está dicho ya. Se acabó la ¿era? Chaparro.

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