3-3: Más frustrante cada día

El Betis continúa tirando, jornada tras jornada, una temporada en principio planificada para devolver la ilusión a su gente. Y lo hace de manera tran frustante como la de ayer. Sin hacer un buen partido, consiguió ponerse 0-3 fuera de casa gracias a los tantos de Mark, Aurelio y Arzu. En diez minutos del segundo tiempo se dejó remontar.

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Evidentemente, las cuentas de la temporada no salen en el Betis. Sólo hace falta echar un vistazo cada lunes a la clasificación, recordar los números del club en cuanto a la inversión en fichajes y mirar la cara de los aficionados. Tras el último esperpento en Son Moix, los verdiblancos están a tres puntos del descenso, son el quinto peor equipo de la Liga, y tienen por delante a conjuntos como Getafe, Recreativo, Sporting, Racing, Almería… Y todo ello, tras 26 jornadas de Liga.

Sin alardes hizo tres goles

Ante el Mallorca, Chaparro volvió a su esquema de siempre con  sorpresa incluida. Nelson, uno de los jugadores que mayor y mejor rendimiento está dando durante la temporada, se quedó en el banquillo por decisión técnica. Su lugar en el costado diestro lo ocupó un Damiá que volvió a demostrar por qué dejó de jugar en el lateral derecho hace ya casi un año. Melli acompañó a Juanito en la zaga, y Arzu volvió al trivote junto a Mehmet Aurelio y Emaná, que desterró de nuevo a la banda derecha a Sergio García.

Durante los primeros 25 minutos el partido fue para olvidar. El Betis no disparó (ni a puerta ni fuera), no consiguió trenzar una jugada y, para colmo, se mostró igual de inseguro que siempre atrás. Pero un regalo de David Navarro a Emaná que finalmente aprovechó Mark González cambió la historia.

Casi sin buscarlo, el Betis ganaba 0-1 en casa del modestísimo rival que lo eliminó de la Copa. Tan sólo dos minutos después, la primera jugada enlazada del partido: gran pase en profundidad de Emaná para la incorporación de Mehmet Aurelio, que pone el 0-2 en el marcador. Las cosas inmejorables al descanso. Sin despeinarse, la victoria estaba encarrilada. Aunque para aclarar más la situacion, otro pase de Emaná desde el córner lo ponía Arzu en el fondo de las mallas para hacer el 0-3. Era el minuto 23 de la segunda parte.

Tres puntos a la basura

Pero si un 0-3 a falta de poco más de 20 minutos para el final se considera un partido absolutamente sentenciado, para el Betis de Chaparro nada más lejos de la realidad. Manzano introdujo tres cambios, dos de ellos los autores de la remontada (Webó y Castro), mientras los verdiblancos decidieron marcharse del partido. En diez minutos, el Mallorca consiguió lo inimaginable. Tres goles para empatar lo que parecía ganado. Y Chaparro boquiabierto en el banquillo sin hacer ni un sólo cambio. A falta de nueve minutos realizó el primero y último: Entró Nelson (defensa) por Sergio García (delantero) con empate a tres. Y el resto, para qué contarlo.

Chaparro, crédito cero

Al entrenador del Betis hace semanas ya que se le acabaron las excusas y los argumentos. Es inconcebible que un preparador de primer nivel no consiga evitar o prevenir situaciones como las de ayer o como las del día del Bernabéu. Hacer la estatua cuando te están remontando un partido en el que te juegas la vida (como todos de aquí a final de temporada), dice poco de su capacitación como entrenador de Primera División. Francisco Chaparro ya no puede decir eso de que a otros le dieron más tiempo que a él. Ha tenido tiempo e incluso ahora tiene más recursos futbolísticos que muchos de sus antecesores. Y el resultado está ahí. Está claro que, por méritos propios, no será él quien dirija al Betis la próxima temporada. Pero pensando en ésta, no olvidar que el descenso continúa a tres puntos y que el que lo marca viene a Heliópolis el próximo Domingo. Numerito infernal el que podría verse si… Mejor ni mentarlo. Si la conclusión común es que Chaparro no puede con ésto, quizás no estaría de más tomar la decisión antes de que reine el drama. Parece que no, porque incluso hay quien piensa que el punto no es malo y, para colmo, el que toma las decisiones está indispuesto. Salud y suerte Don Manuel.



¿Banquillazo a Emaná?

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Emaná vuelve a estar disponible para jugar el próximo domingo. Buena noticia a priori, la posible participación del camerunés se ha convertido en objeto de debate en los últimos días.
Se trata de uno de los jugadores llegados el pasado verano que más expectación ha despertado tanto entre aficionados, medios de comunicación e incluso técnicos del Betis. Su calidad y su fuerza física están fuera de toda discusión, e incluso sus números de la primera parte del campeonato demostraban que su fichaje no sólo era un acierto, sino que había supuesto un salto en la calidad de la plantilla verdiblanca.
Pero también es cierto que hablar del camerunés es hacerlo de un jugador peculiar, para lo bueno y para lo malo. Y en las últimas fechas, el estado general de desánimo en el equipo ha llevado a destacar su faceta de defectos.
Para ser un mediocentro, pierde un sinfín de balones cada partido, algunos de ellos en zonas comprometidas del terreno de juego. Para más inri, resulta que desde hace ya bastantes fechas ha perdido la puntería de cara al gol (llegó a marcar en seis jornadas consecutivas). Pero lo más preocupante es que, en demasiados momentos, Emaná parece vagar por los terrenos de juego. Se dispersa, no disputa balones, camina más que corre e inyecta un cierto aire de indolencia a la medular del equipo.
El pasado fin de semana las cosas cambiaron. Emaná fue baja y Chaparro varió su dibujo táctico. Se pasó de tres a dos hombres en el centro del campo. Mehmet Aurelio ganó en protagonismo y volvió a asemejarse a aquél que maravillara a principios de año. Y sobre todo, emergió la figura de Sergio García a un nivel importante. Por detrás de Oliveira, se movió en la mediapunta como pez en el agua, fue el hombre más destacado de su equipo, hizo un gol, y creó mucho fútbol.
Ahora le toca al entrenador bético decidir, aunque quizás no esté demás que, de vez en cuando, los hasta ahora llamados “indiscutibles” comiencen a comprobar que aquí nadie tiene asegurado el sitio y se apliquen el cuento. Y tú, ¿qué opinas? ¿Banquillazo a Emaná?



2-2: Otro gallo cantaría…

Foto: alfinaldelapalmera.com

Foto: alfinaldelapalmera.com

Cual funambulista, Chaparro parece haber interiorizado ya todos los riesgos que conlleva estar instalado de forma permanente en el alambre. Hoy, de nuevo, se ha salvado. Él y el Betis. Y no precisamente por el resultado.

Tras la vergonzante actuación de la semana pasada, parecía que todo lo que no fuera conseguir los tres puntos en casa ante los de Pellegrini sonaba a tormenta, y de las gordas, por Heliópolis. Pero me da que todos los rayos y truenos que más de uno en el club llevan dentro desde hace ya algún tiempo se calmarán, como mínimo, una semana más.

Y volvemos a lo de siempre, a las formas. Lo decíamos la semana pasada y lo repetimos ahora con el ejemplo opuesto bien calentito.  El Betis puede ganar, empatar o perder ante un equipo manifiestamente superior como es el Villarreal. Pero tras partidos como el de esta noche no se puede reprochar prácticamente nada. Y digo prácticamente por el mal endémico de esta plantilla en defensa, quién sabe ya si por concentración o simplemente por (falta de) categoría futbolística.

La actitud ante el Villarreal ha sido irreprochable, algo que no se ha podido decir en muchas otras ocasiones. Los jugadores dieron todo sobre el campo, fueron a por cada pelota hasta el final, e incluso bien pudieron conseguir la victoria.

Unos 35 primeros minutos de desaplicaciones tácticas atrás costaron dos goles que parecían sentenciar el partido y al entrenador verdiblanco. Pero a base de coraje y, en los metros finales, de la calidad de sus atacantes, el Betis consiguió igualar la contienda cuando pocos lo esperaban. Contribuyeron a ello hombres como Mark González, Mehmet Aurelio (con mucho más protagonismo sin Emaná), Oliveira (autor del segundo gol) y, sobre todo, Sergio García. El catalán fue, sin duda, el mejor hombre verdiblanco sobre el terreno de juego. Corrió hasta la extenuación, apoyó siempre al compañero, tiró mil desmarques, ayudó en la presión y metió a su equipo en el partido con un golazo al filo del descanso.

Para el espectador, un partido vibrante, con un juego vistoso, honrado y valiente por parte de los dos equipos. Para el Betis, quizás un par de conclusiones. La primera, que el resultado no es positivo: Sigue a dos puntos del descenso. La segunda, que de ser ésta la actitud durante toda la Liga, otro gallo cantaría. Conseguirlo es, precisamente, la labor más importante de un entrenador. 5 puntos de 12: adiós Tourmalet, adiós.



6-1: Ridículo

 

ESPAÑA-FÚTBOL-LIGA-PRIMERA DIVISIÓN

Ni más menos, y por mucho que Chaparro insista en negarlo y en pedir disculpas. La actuación del Betis en el Santiago Bernabéu no merece otro calificativo.

Sin duda, estamos hablando de uno de los peores partidos que se le recuerdan al Betis en mucho tiempo. Y no ya por errores puntuales, escasez de plantilla o falta de calidad en algunos de sus hombres. Lo que más enfureció a los dos mil seguidores béticos que animaron y dieron color a las gradas del estadio madridista tras recorrese 600 kilómetros es lo de casi siempre: la actitud.

Una actitud impropia no ya de futbolistas de primera división, sino de cualquier profesional que se precie en cualquier ámbito.

Que a uno no le salga bien su trabajo puede ser asumible, que no le dé la gana de hacerlo es bien diferente. Y en eso, como en tantas otras cosas, la plantilla del Betis (con su entrenador a la cabeza) deja mucho que desear.

Independientemente del resultado y del rídiculo que supone que un Madrid en crisis (hasta la llegada de los de Chaparro) le haga seis goles en cuarenta y cinco minutos y en exactamente seis llegadas, la imagen del plantel denota una problemática más profunda y que quizás debería empezar a cortarse de raíz.

Después de ganar en el Sánchez Pizjuán tras doce años y lograr un más que meritorio empate frente al Barça, Chaparro ha vuelto a dilapidar todo su crédito para volver a situarse en la cuerda floja.

El club debe hacer saber, y con urgencia, tanto al preparador de Triana como a sus pupilos, que espectáculos como el del Sábado no son admitidos en este club. Por afición, por historia y por presupuesto.

No es admisible que una plantilla bien reforzada y en la que se han invertido 30 millones de euros en fichajes, se caiga escandalosamente cada dos por tres.

Sin duda, dice mucho de la profesionalidad de los jugadores (otro día analizaremos algún caso concreto), pero también de la capacidad de gestión y dirección de su técnico.

Perder en el Bernabéu entra dentro de lo imaginable e incluso asumible. Hacer el ridículo, nunca más.



Los deberes sin hacer

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Que los árboles no nos impidan ver el bosque. El hecho de que, por primera vez en mucho tiempo, el Betis haya acertado en la mayoría de sus fichajes y haya invertido de una forma acorde al nivel y las necesidades del club, no significa que todo haya cambiado en cuestión de meses. Al menos, todo lo que tenía que cambiar. Si el Real Betis Balompié era hace apenas ocho meses una institución con un funcionamiento obsoleto y unas infraestructuras completamente arcaicas, hoy en muchos aspectos, lo continúa siendo. Si no, no es explicable que a estas alturas de la temporada se pongan encima de la mesa dos problemas que deberían haberse resuelto muchos meses atrás. ¿Cómo es posible que dos de los pesos pesados del vestuario y, probablemente, los dos hombres más importantes hasta ahora de la plantilla verdiblanca queden libres el próximo 30 de junio? Uno de ellos, ni más ni menos que el capitán, Juanito; el otro, el artífice de las pocas alegrías béticas  de los últimos tiempos, Edu. 

La falta de planificación se demuestra en situaciones como éstas. En el hipotético caso de que la dirección deportiva no contase con éstos jugadores para su proyecto de futuro, hubiera sido mucho más positivo para el club buscarles una salida anterior a dos futbolistas con mercado y que podrían haber aportado beneficios económicos.

Si, por el contrario, se trata de la tan manida técnica negociadora de Lopera que intenta forzar la cuerda hasta el final por un manojo de euros, como tantas otras veces, puede acabar saliéndole mal. Parece que el Atlético de Madrid lo tiene hecho con Juanito, y a Edu no tardarán en salirle novias una vez vuelva a los terrenos de juego.

Lo peor, como casi siempre que se habla del dueño del Betis, son las formas. No es concebible que el capitán del equipo y su buque insignia se marchen sin que el club muestre el más mínimo esfuerzo por retenerlos. Algo parecido a lo que se le hizo a Don Lorenzo Serra Ferrer.



Sevilla 1-2 Betis: La de cal, en el mejor sitio

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Disculpad la ausencia de los últimos días, sin duda, unos de los más felices de los últimos tiempos para la parroquia verdiblanca. Vuelvo a estar operativo, si bien no ya para, como es habitual, exponer la crónica del encuentro, sí para rememorar momentos que tardarán en olvidarse, por medio de algunos documentos interesantes. De momento, y hasta que el blog decida volver a hacerme caso (quedan pendientes audios y videos del derby), habrá que conformarse con la foto.



El comentario de Verdiblog: Oliveira, ¿punto de inflexión?

A partir de ahora, cada semana intentaré “alimentar” esta pequeña sección que acabo de crear y que lleva por original título “El comentario de Verdiblog”. Permitidme esta pequeña licencia, fruto de la “deformación profesional”.

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Resumen del partido Betis 2 – Getafe 2

 
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Foto: muchodeporte.com
Pincha aquí para ver el resumen



2-2: El eterno debate entre el remedio y la enfermedad

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Foto: alfinaldelapalmera.com

Que el Betis se ha hundido es ya una realidad. Aún no en la tabla, pero sí en todo lo demás. Hoy, de nuevo, más de lo mismo. Desde hace un par de meses, este equipo no da señales de vida. No sólo es que no gane a nadie, es que cada vez da menos sensaciones de poder hacerlo. E, insisto, el proyecto no estaba pensado para ésto.
El juego ante el Getafe no ha sido diferente al de las tardes de Mallorca, Recreativo, Málaga… Lo que pasa es que, casi sin buscarlo, los béticos se encotraron con dos goles (un regalo azulón y un buen tanto de Mark González), en los primeros nueve minutos de partido, y ni aún así fueron capaces de amarrar la victoria. Mal en defensa, con los centrocampistas de referencia (Emaná y Aurelio) borrados del mapa y, como siempre, con un ataque de punta roma. Quizá hoy la única buena noticia para la hinchada verdiblanca sea el propio Mark González, isla de calidad y actitud en un plantel carente de ambas cosas.
En el segundo tiempo y tras la expulsión de Juande (jugador no apto para la primera división) antes del descanso, el Betis y su entrenador cavaron su propia fosa. Paso atrás y cambios esperpénticos, combinado perfecto que regaló el empate a los de Víctor Muñoz. Chaparro decidió quitar a Mark González y dar entrada a Rivas (jugador no apto para la primera división), para colocar en el centro del campo a Arzu. El resultado: el central se comió la internada de Uche en el primer gol, y concedió un penalti en los minutos finales que, de no ser por Ricardo, hubieran supuesto una nueva derrota.

Ante este panorama, quizás lo más normal sería cesar a un entrenador al cual se le ha caído el equipo de forma escandalosa, y que ni mucho menos está sabiendo sacar todo el partido presupuesto a un plantel confeccionado para otras cosas. Pero aquí entramos en el citado debate entre el remedio y la enfermedad. Si la solución a los problemas de este Betis se llama Víctor Fernández (al parecer Lopera ya habría hablado con él y estaría todo apalabrado a falta de encontrar el momento oportuno), las dudas sobre el posible relevo en el banquillo bético aumentan de forma exponencial. Como muestra, un botón: El Real Zaragoza descendió el año pasado con Fernández como entrenador la mayor parte del campeonato y con hombres como Sergio García y Oliveira (ambos hoy en el Betis) en su plantilla. Lagarto, lagarto.



¿Volverá?

¿Volverán los goles de Oliveira a La Palmera?

Ricardo Oliveira



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