2-2: El eterno debate entre el remedio y la enfermedad

Foto: alfinaldelapalmera.com
Que el Betis se ha hundido es ya una realidad. Aún no en la tabla, pero sí en todo lo demás. Hoy, de nuevo, más de lo mismo. Desde hace un par de meses, este equipo no da señales de vida. No sólo es que no gane a nadie, es que cada vez da menos sensaciones de poder hacerlo. E, insisto, el proyecto no estaba pensado para ésto.
El juego ante el Getafe no ha sido diferente al de las tardes de Mallorca, Recreativo, Málaga… Lo que pasa es que, casi sin buscarlo, los béticos se encotraron con dos goles (un regalo azulón y un buen tanto de Mark González), en los primeros nueve minutos de partido, y ni aún así fueron capaces de amarrar la victoria. Mal en defensa, con los centrocampistas de referencia (Emaná y Aurelio) borrados del mapa y, como siempre, con un ataque de punta roma. Quizá hoy la única buena noticia para la hinchada verdiblanca sea el propio Mark González, isla de calidad y actitud en un plantel carente de ambas cosas.
En el segundo tiempo y tras la expulsión de Juande (jugador no apto para la primera división) antes del descanso, el Betis y su entrenador cavaron su propia fosa. Paso atrás y cambios esperpénticos, combinado perfecto que regaló el empate a los de Víctor Muñoz. Chaparro decidió quitar a Mark González y dar entrada a Rivas (jugador no apto para la primera división), para colocar en el centro del campo a Arzu. El resultado: el central se comió la internada de Uche en el primer gol, y concedió un penalti en los minutos finales que, de no ser por Ricardo, hubieran supuesto una nueva derrota.
Ante este panorama, quizás lo más normal sería cesar a un entrenador al cual se le ha caído el equipo de forma escandalosa, y que ni mucho menos está sabiendo sacar todo el partido presupuesto a un plantel confeccionado para otras cosas. Pero aquí entramos en el citado debate entre el remedio y la enfermedad. Si la solución a los problemas de este Betis se llama Víctor Fernández (al parecer Lopera ya habría hablado con él y estaría todo apalabrado a falta de encontrar el momento oportuno), las dudas sobre el posible relevo en el banquillo bético aumentan de forma exponencial. Como muestra, un botón: El Real Zaragoza descendió el año pasado con Fernández como entrenador la mayor parte del campeonato y con hombres como Sergio García y Oliveira (ambos hoy en el Betis) en su plantilla. Lagarto, lagarto.











